A ti, pues, me dirijo Príncipe gloriosísimo y arcángel de la salud, Rafael, para que, a la vista de tus virtudes y excelencias, salga con tu protección del abismo de mis vicios y miserias, y merezca con esto, el favor que solicito en esta Novena y que espero de tu tierno corazón y fondo de caridad que forman tu carácter.
Excelentísimo príncipe, Rafael, ministro del gran Rey Creador del Universo, celador de su honra, protector de la castidad, patrono de la limosna y oración, conductor de los caminantes, libertador de los peligros, proveedor en las necesidades, iluminador de los ciegos y médico universal de todas las enfermedades: a ti clamo, y a la sombra de tu patrocinio acudo, para que te dignes sostenerme en mis peligros, consolarme en mis tristezas, dirigirme en mis apuros y remediarme en mis necesidades.
Tú reúnes todas las prerrogativas de los nueve coros angélicos. Tienes la pureza y candor de los ángeles comunes; eres embajador de las cosas grandes como los demás arcángeles en ti descansa Dios como si fueses Trono Celestial; enfrenáis los demonios con las potestades que se te han dado; obras estupendos milagros con las virtudes; en ti, finalmente, se ven brillar las luces de los Querubines y arder las amorosas llamas de los Espíritus Seráficos.
Ya que residen en ti tanta grandeza, poder y gloria, usa tu generosa beneficencia con esta inútil criatura, que, aunque frágil, te ama con dulce pasión, para que sea feliz en este tiempo y en la eternidad. Amén.
(Se reza un Padre Nuestro y tres aves Marías... al final se dice: "Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre por los siglos de los siglos, amén"
ruega al hijo del Dios eterno.
Él mismo reveló por su propia boca a los dos Tobías su identidad, cuando les dijo: "Yo soy el arcángel Rafael, uno de los siete que estamos delante del Señor" (Tob. 12: 15) , esto es, uno de los siete más allegados a su Augusto Solio, prontos a desempeñar las comisiones con que nos honra como a sus más íntimos particulares.
Después lo repitió con Nuestro Padre San Juan de Dios, siendo su compañero inseparable en todos los actos de misericordia y piedad en que se ejercitaba.
Yo te suplico me concedas que este Santo Arcángel sea mi compañía, para que por su medio sea libre de ofenderte y de todos los peligros de alma y cuerpo, y ... que logre lo que pido en esta novena, si es para mayor gloria del Dios Altísimo. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Después huyendo el Santo de estos peligros, camino a Oropesa, aunque sin llevar alimentos para viaje, ni haberlo hallado en tres días por lo que cayó desmayado.
Este santo Arcángel le preparó tres panes y un jarro de vino, y vuelto del desmayo no atreviéndose a tocarlos, oyó una voz que le dijo que los comience que eran para él, con miedo comió de ellos y quedó conformado, como sucedió en otros tiempos con Elías, el profeta, para seguir su viaje.
Yo te suplico, señor mío me concedas el auxilio de este santo Arcángel en todas mis necesidades y peligros, y lo que pido en esta novena para mayor honra y gloria vuestra. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Después acompañó a Nuestro Padre San Juan de Dios, en la administración de las medicinas de sus enfermos pobres, yo te suplico me concedas la instrucción y luz de este Santo Arcángel, la espiritual medicina de mi alma, el acierto en tu siervo y lo que pido en esta novena, para gloria y honra tuya. Amén.
(Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Después asistió también a Nuestro Padre San Juan de Dios, cuando viniendo a su hospital con un pobre en un hombro y en el otro el sustento para los que tenía a su cargo, se le atravesó un demonio entre los pies, disfrazado de cerdo inmundo el cual lo maltrató, este Santo Arcángel lo ayuda a poner su amada carga sobre sus hombros y ahuyentando al inmundo espíritu, lo acompañó hasta el hospital.
Yo te suplico me concedas el amparo de este Santo Arcángel para que sea libre de las acechanzas de este cruel enemigo y lo que pido en esta novena para honra y gloria tuya. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Yo te ofrezco los méritos de estos milagrosos espíritus y los de tu Arcángel San Rafael por cuya poderosa intervención Nuestro Padre San Juan de Dios, quien ya tenía varios días sin sustento, y habiéndolo buscado con gran diligencia no lo había hallado, buscaba qué comer sin encontrarla hasta que vio entrar a este glorioso Arcángel vestido con su mismo hábito quien le dijo: "Hermano Juan de Dios, todos somos de una misma madre, recibe este pan de la esperanza del cielo, para que remedies la necesidad presente".
Yo te suplico señor humildemente que este Santo Arcángel sea mi intercesor, para que logre el pan eucarístico en mi última enfermedad con la debida disposición para remedio de mi alma, y lo que pido en esta novena si es para mayor honra y gloria tuya. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Después lo repitió con Nuestro Padre San Juan de Dios cuando en vísperas de navidad estando el santo haciendo leña en el monte para sus pobres se calentasen, entró la noche y no era posible ver el camino para volver al hospital y este Santo Arcángel con otro celestial paradinfo cada uno con hacha y antorcha en mano, le fueron alumbrado hasta dejarlo en el descanso de su casa.
Yo te suplico me concedas que este Santo Arcángel sea mi luz en el camino de la perfección para que llegue seguro al descanso de la vida eterna. Y lo que pido en esta novena para mayor honra y gloria vuestra. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Lo mismo hizo después con Nuestro Padre San Juan de Dios añadiendo que estaba dispuesto para asistirlo en todo y así se halló presente cuando el santo padre mereció lavar los pies a Cristo representado en los pobres enfermos, sirviendo este santo arcángel de paje de toalla.
Yo os suplico humildemente que por este celestial espíritu lave yo en lágrimas de penitencia mi alma acongojada y lo que pidió en esta novena para mayor honra y gloria vuestra. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Después fue medio para que Nuestro Padre San Juan de Dios librara a los pobres enfermos del hospital real de Granada cuando el fuego que en él se prendió lo arruinaba todo arrojándose nuestro padre en medio de las llamas, libró a dichos pobres de las llamas y su ropa hecha cenizas lo vieron con este Santo Arcángel en traje de un devoto que estaba entre tanto fuego, apagándolo sin permitir que se quemara.
Antes hizo que el fuego de su caridad superara el fuego elemental, yo te suplico señor mil, que este Santo Arcángel en mi alma el fuego de la salvia y encienda el de nuestro amor. Y lo que pido en esta novena para gloria y honra tuya. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Después de Nuestro Padre San Juan de Dios, especialmente al tiempo de su sagrado tránsito cuando María Santísima, acompañada de San Juan Evangelista y de este Santo Arcángel, esta divina señora le limpió el rostro por tenerlo bañado en un sudor frío. Causando más fuego el divino amor, que el de la ardiente fiebre de su enfermedad.
Yo te suplico que humildemente me concedas que este Santo Arcángel me asista en la muerte para que inflame mi corazón en tu divino rostro la penitencia de mis culpas y también me alcance lo que pido en esta novena para honra y gloria vuestra. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
Y siendo uno de los siete príncipes nobles que asisten el trono del Padre Celestial, por eso serán más gratas las alabanzas, y para nosotros más poderosa su intercesión: pues lo que pidiere a Dios cuyo trono asiste, lo alcanzará, Señora por lo méritos de tu Preciosísimo Hijo. Amén. (Padre Nuestro, Ave María y Gloria al Padre...)
“ALABADO A SAN
RAFAEL ARCÁNGEL”
Coro
Santo arcángel del Señor
que amparo sos del
viajero
Oye el eco lastimero
del que invoca tu
favor…
El ángel que Dios ha puesto
A Tobías encamina
A su padre determina
A volver la vida ya muerto...
Que al verse de luz privado
En la más mísera suerte
Pues lenta y oscura muerte
Verse es de sombra cercado...
Cuando tus dedos tocaron
De Tobías la pupila
La oscuridad se aniquila
La luz sus ojos cobraron...
Al joven Tobías ve
También la luz del día
A tiempo no la veía
Lo está viendo y no lo cree…
Muy larga la prueba ha sido
Cuántos pasares y enojos
El tesoro de sus ojos
Rafael lo ha restituido…..
Rompióse ya el denso velo
Que oscurecía sus días
Y ver pudo a su Tobías
Y mirar la luz del cielo...
Cual entonces Rafael
El eterno mensajero
Es aún hoy del viajero
El guarda y custodia fiel….

